"Voy a decirte algo que tú ya sabes, el mundo no es todo alegría y color. El mundo es un lugar terrible y por muy duro que seas, es capaz de arrodillarte a golpes y tenerte sometido permanentemente si tú no se lo impides. Ni tú, ni yo, ni nadie golpea más fuerte que la vida, pero no importa lo fuerte que golpeas, si no lo fuerte que pueden golpearte. Y lo aguantas mientras avanzas. Hay que soportar sin dejar de avanzar, así es como se gana. Si tú sabes lo que vales, ve y consigue lo que mereces, pero tendrás que soportar los golpes. Y no podrás estar diciendo que no están donde querías llegar por culpa de él, de ella, ni de nadie, eso lo hacen los cobardes y tú no lo eres. Tú eres capaz de todo."
domingo, 15 de septiembre de 2013
miércoles, 28 de agosto de 2013
Quién menos te lo esperas.
Supongo que llega un momento en el que, por muchas dudas que hayas tenido, te das cuenta realmente de quién es el dueño de tu corazón. Ni amores de verano, ni primeros amores, ni líos tontos, ni errores de una noche ni nada de eso, la persona que realmente te ha marcado. Sinceramente, pienso que es difícil llegar a esa conclusión, es decir, ¿cómo aclararte sobre quién realmente es dueño de tus pensamientos y sentimientos? Cuesta, cuesta mucho pero se consigue, ya sea por un motivo o por otro, pero, al final, te acabas dando cuenta. No se trata de que te demuestre amor eterno cada día, o de que te hable, te vaya a buscar a casa o te regales flores. Se trata de lo que tú sientes cuando ves que no es tuyo, cuando ves que pertenece a una persona que no eres tú, que no podrás llegar a decir que es tuyo. Se trata de darse cuenta cuando, esa persona, está lejos de ti, no cuando pertenece a tu presente, porque puede que sea parte de tu pasado o que llegue a ser tu mejor futuro.
miércoles, 3 de julio de 2013
"Ya no me haces falta."
Tiempo. Eso es todo lo que yo necesitaba, para aclararme, para intentar comprenderte y para, finalmente, darme de bruces con la realidad. Nunca pensé que esto nos podría pasar a nosotras, parece mentira, ¿verdad? Como una amistad que era conocida por tanta gente, acabe así.. Y me duele, no te voy a engañar. Me duele muchísimo que, tras cuatro años, todo acabe así. No digo que no fuese lo que tenía que pasar, eso no podemos saberlo, pero sí digo que no me lo esperaba. Y que no puedo comprender como nuestra relación se ha vuelto tan fría, como puedo llegar a sentir miedo de encontrarte por la calle por pánico a tu reacción. A que tu reacción me confirme mis sospechas: que ya no me quieres en tu vida. No sabes lo que me duele escribir estas palabras, así que imagínate decirlas. Insisto en que me duele todo esto y más me duele que ni siquiera podamos mantener una relación de amigas, de simples amigas pero que, en cambio, la situación sea incómoda cuando nos encontramos en el mismo sitio y que me sienta obligada por mí misma a medir mis palabras delante de ti para no hacerte daño o para no alejarte más de mí. No considero que ni tú ni yo hiciésemos algo mal, porque las dos sabemos que no es así. Simplemente no sé lo que pasó pero, de todas formas, solo quiero que sepas que has sido la mejor amiga que he podido tener y que me alegro de que hayas formado parte de mi vida. El resto ya lo sabes.
martes, 25 de junio de 2013
Juguemos.
"De repente me doy cuenta de que sigo pegada a Peeta y me obligo a abrir los dedos, agarrotados. Los dos nos masajeamos las manos.
-Gracias por sostenerme. No me sentía muy bien ahí arriba-dice Peeta.
-No lo parecía. Te lo juro que ni me he dado cuenta.
-Seguro que no le han prestado atención a nadie más que a ti. Deberías llevar llamas más a menudo, te sientan bien.
Después me ofrece una sonrisa de una dulzura tan genuina, con el toque justo de timidez, que hace que me sienta muy cerca de él.
Sin embargo, una alarma se me enciende en la cabeza: "No seas tan estúpida: Peeta planea matarte -me recuerdo-. Quiere que te confíes para convertirte en una presa fácil. Cuanto más te guste, más mortífero será."
Pero, como yo también sé jugar, me pongo de puntillas y le doy un beso en la mejilla, justo en el moratón."
-Gracias por sostenerme. No me sentía muy bien ahí arriba-dice Peeta.
-No lo parecía. Te lo juro que ni me he dado cuenta.
-Seguro que no le han prestado atención a nadie más que a ti. Deberías llevar llamas más a menudo, te sientan bien.
Después me ofrece una sonrisa de una dulzura tan genuina, con el toque justo de timidez, que hace que me sienta muy cerca de él.
Sin embargo, una alarma se me enciende en la cabeza: "No seas tan estúpida: Peeta planea matarte -me recuerdo-. Quiere que te confíes para convertirte en una presa fácil. Cuanto más te guste, más mortífero será."
Pero, como yo también sé jugar, me pongo de puntillas y le doy un beso en la mejilla, justo en el moratón."
viernes, 21 de junio de 2013
Think about it.
Y de repente, sin previo aviso, un día cualquiera pasa algo que te hace darte cuenta de que la vida son dos jodidos días y que si no los aprovechas estás perdido. Y entonces, te paras a pensar y te das cuenta de la de sueños por cumplir que tienes aún, la de cuentas pendientes por cerrar, la de ciudades que visitar, sonrisas que pintar, almohadas que mojar…. Paras un segundo, y lloras. Lloras porque sabes las cosas que puedes perder, las personas a las que puede que no vuelvas a ver, los "para siempre" que nunca se cumplirán… Porque ves que todo puede pasar antes de lo que tú creías, antes incluso de darte la oportunidad de intentar ser lo que quieres llegar a ser. Porque por triste y duro que suene, cualquier día puede ser el último.
lunes, 27 de mayo de 2013
miércoles, 1 de mayo de 2013
That's real.
¿Sabes? En el fondo, a todos nos gusta pensar que somos fuertes. Que vamos a poder con todo lo que nos venga encima, que pudimos con lo de ayer y que podremos también con lo de mañana. A mí me pasa. Pero más en el fondo, sabemos que eso no es verdad. Porque ser fuerte no consiste en ponerse una armadura antirrobo, ni en esconderse detrás de un disfraz. Ser fuerte consiste en asimilarlo. En asimilar lo que te preocupa, el dolor y en digerirlo, y eso no se consigue de un día para otro, se consigue con el tiempo. Pero como por naturaleza solemos ser impacientes y no nos gusta esperar, escogemos el camino corto. Escogemos el camino de disfrazarnos de algo que no somos y disimular. A todos nos gusta disimular los golpes, sonreír delante del espejo y salir a la calle pisando fuerte, para que nadie note que en realidad, lo que nos pasa de verdad, es que estamos rotos por dentro. Tan rotos que ocupamos nuestro tiempo con cualquier estupidez con tal de no pensar en ello, porque el simple hecho de pensarlo hace que duela... Pero a veces, bueno… a veces tienes que darte permiso a ti mismo para no ser fuerte, bajar la guardia y darte una tregua. ¿No crees? Está bien bajar la guardia de vez en cuando. Te lo recomiendo. No queremos hacerlo porque eso supone tener un día triste, un día de esos que duelen, de recordar y echar de menos. A los que ya no están, a los que están, pero lejos, y a personas que ni siquiera conoces, pero que de una forma u otra sabes que existen. Sin embargo, hay momentos que lo mejor que puedes hacer es darte una tregua. Poner tu lista de reproducción favorita, tumbarte en la cama o apartarte del mundo y, si hace falta, llorar. Llorar todo lo que haga falta. Eso no nos hace menos fuertes, eso es lo que nos hace humanos.
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